“We must not be afraid to speak and do what is right”

Rosa Ramos

EJC client Rosa Ramos speaks in her own words about her experience with wage theft.

People here in Washington, DC often go to Indian restaurants. It is a very commercialized cuisine in the United States. From the outside patio on 19th and Pennsylvania you can feel and taste the dishes like butter chicken or the curries that are offered by Heritage India restaurant. In the open and decorated interior, there are many paintings with images from India that give the place a very special atmosphere for the clients. The visitors are very educated and fancy clients. This was my workplace. My colleagues were Indian, and in the kitchen, majority Latino. To all of us, race or color was not important, we were very friendly and worked hard, dedicated to our work activities.

But in all of us, there was some feeling that we all shared, which was anger knowing and experiencing that the boss did not pay us on time. How sad I felt, when one worker who was my friend told me that her father was very sick, and the boss had fallen two weeks behind on her pay, and she was worried because she was not able to get in touch with the boss. She asked me that I intercede on her behalf and ask the boss to pay her wages. And that was how she was able to obtain her wages one week. I went through this also, and I was ashamed when it happened, but once a month had passed I felt the need to intercede on my own behalf, since I had not been paid. And I thought that it was so strange how the manager handled his employees’ weekly pay. This was the weekly conversation between all of the employees. Well, we were working to be paid, because work is very important for all human beings, not only to survive but also so that one feels useful and uses their particular talents.

Feeling very worried about the situation, I decided to leave my job. I had realized that rent and utility bills kept arriving, and I thought, I have to look for another job where they pay me on time, because bills don’t wait! I left but I gave them a week’s notice, to avoid problems. On the last day of work, they didn’t pay me and they told me, “Call back in one week,” and a week later I called to demand my wages. They told me that they would pay me for 10 days of work, when I was really owed for 20. I was disgusted, and I told them that if they didn’t pay me the 20 days that I was owed that I would take action on the issue. They did not pay attention to me because they did not think that an undocumented person would do anything against them. Later, I thought that 10 days was not much money, but I was indignant knowing that this did not just happen to me, and I wanted to help myself and all those who were going through the same thing. I was worried and did not know what to do, so I started to look for help on the Internet. I found the organization CARECEN, and that was my first resource. Later, they gave me the number for Cricelia, who works at the Employment Justice Center, who was very friendly and gave me an appointment in her office and started the process of writing a letter on my behalf. While Cricelia was writing the letter, she asked me many questions, and I was afraid and thought, “Better to leave this where it is.” I was afraid that my employer would do something against me. They are business people, very influential, and have money. But I also thought: if everyone is afraid to do what is right and speak out, and defend ourselves, then we will never move forward, and the abuses against workers, such as not being paid, or receiving pay that is too low for our labor and working in poor conditions without appropriate medical attention and being injured at work, and things will just get worse! I meditated on this for a moment, and I asked God to help me and give me strength. I did it and I was happy that I did it. And my cousin who was in the same situation also steeled herself and did the same.

Within ten days, I received my pay in the mail without any other questions. And I started to call all of my friends and told them that if they had a similar experience to mine that they should call me, because I knew a place where they could find help. But many of my friends told me that they were afraid to speak out. We must not be afraid to speak and do what is right. It is difficult, but we will be happy because we do not only do it for ourselves, but for other people that suffer the same as us. Because there are people who suffer even more and have greater needs. And by teaching these employers a lesson, they will be more careful and will improve their payments to their employees.

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Las personas acá en Washington, DC visitan mucho los restaurantes hindú, siendo que es una comida muy comercializada en los Estados Unidos. Desde afuera en el patio de la 19 y la Pennsylvania puedes sentir y saborear los platillos como el butter chicken o los curries que ofrecen el restaurante Heritage India. En su interior amplio y adornado con muchos cuadros hay imágenes de India que le dan un ambiente muy especial para sus clientes. Sus visitantes, clientes muy educados y finos. Este era mi lugar de trabajo. Mis colegas eran Hindúes y los de la cocina la mayoría Latinos. Todos, no importando la raza o el color, eran muy amigables y trabajadores, dedicados a sus activiades laborales.

Pero en todos había algo en lo cual estábamos compartiendo un mismo sentimiento que era el enojo al saber y experimentar que el patrón no nos pagaba a tiempo. Que tristeza sentía yo cuando una trabajadora que era tambien mi amiga me comentaba que ella tenía a su papá muy enfermo, y el patrón se había retrasado dos semanas en su pago, ella muy preocupada al no poder comunicarse con el patrón. Me pedía que intercediera por ella pidiéndole el dinero a su empleador. Y así fue como ella pudo obtener su pago en la semana entrante. Yo experimenté eso tambien, y sentía pena al hacerlo, pero al ver que pasaba un mes y no me pagaba me vi en la obligación de hacerlo, pues quien no lo hacía no recibía su pago. Y yo pensaba que forma tan extraña como el gerente administraba los pagos semanales de los empleados. Esa era la plática semanal de los empleados. Pues todos trabajábamos por un pago, por qué el trabajo es muy importante para el ser humano, no solo para sobrevivir sino también por qué uno se siente útil al desarrollar habilidades particulares.

Sintiéndome muy preocupada por la situación, decidí salirme del trabajo. Al darme cuenta que los cobros de renta, y utildades siempre llegaban, y pensé, tengo que buscar otro trabajo en el cual sean puntuales con los pagos, ¡por qué mis cobros no esperan! Me salí pero les di una semana de aviso, para evitar problemas. El último día de trabajo, no me pagaron y me dijeron “llamas en una semana”, y a la semana siguiente, llamé para reclamar mi sueldo. A lo cual me dijeron que me pagarían por mis 10 días trabajados, cuando en realidad eran 20. Me disgusté mucho y les dije que si no me pagaban los 20 días iba a tomar cartas en el asunto. No me tomaron importancia por qué no pensaban que una ilegal, indocumentada iba hacer algo en su contra. Luego, pensé que 10 días no era mucho dinero pero me indignaba al saber que no sólo conmigo hacían eso, y quise ayudarme a mí y a muchos que pasaban por lo mismo. Muy preocupada al no saber qué hacer, empecé mi búsqueda por el internet, encontré a la organización CARECEN, y allí fue mi primer recurso. Luego me dieron el número de Cricelia, que trabaja en el Centro de Justicia de Empleos, quien muy amablemente me dio una cita en su oficina y empezó el proceso de escribir una carta. Mientras Cricelia la hacía y me preguntaba muchas preguntas, me dio miedo y pensé “major dejo esto así”, temía que mi empleador hiciera algo hacia mí. Pues son personas de negocios, muy influyentes y con dinero. Pero venía un pensamiento hacia mí: ¡si todas las personas tuviéramos miedo de hacer lo correcto y hablar, y defendernos, nunca saldríamos adelante, y el abusoen contra de los trabajadores, los cuales son: no recibir un pago, o recibir bajos pagos por nuestra labor y trabajar en malas condiciones sin apropiada atención médica cuando resultan heridas en el trabajo, todo eso siguieran peor! Medité por un momento y le pedí a Dios que me ayudara y me diera valor y fuerza. Y lo hice y me siento feliz de haberlo hecho. Pues mi prima que estaba pasando por la misma situación tomó valor e hizo lo mismo.

A los diez días, yo estaba recibiendo mi pago por correo sin pregunta alguna. Y empecé a llamar a amigos conocidos a los cuales les dije que si algo de mi experiencia les pasaba que me llamaran que yo conocía un lugar donde les podían ayudar. Pero muchas amistades me decían que tenían miedo de hablar. No tengamos miedo de hablar y de hacer lo correcto. Es difícil pero estarán felices de haberlo hecho no solo por nosotros mismos, sino por otras personas que al igual que nosotros sufren. Porque habemos personas que sufrimos mas y tenemos mas necesidades. Y dándoles una lección a los empleadores, ellos tendrán más cuidado y mejorarán la administración de los pagos a sus empleados.